Es hora de que camines
A lo lejos y al infinito
A Uribamala en el norte o en el sur,
Pero déjalos respirar
Veles lo felices que están
Sin antojos de olor a yerro
Durmiendo y soñando lo eterno
Sonriendo no importa si enfermos
Pero sin ti
Saben que aún así
Existentes permanecerán
Es hora de que te marches
Ya has hecho bastante
Te agradezco por lo que otros te agradecen
Y examino lo que otros reconocen
El cifrado también lo leo
Analizo e interpreto
Sin tu turbia traducción
Pues para mí no es ilusión
Es realidad que se acalla
Es hora de que te vayas
Que abandones ese lecho
Que no es tuyo, ni del que viene
Es de mi propio pueblo
Ese que te permite
Dormir en las bondades
De cómodos lugares
Y girar un asiento
Que diriges ya sin resuello
Como que falla en el intento
De quedarte a respirar
Otro espacio más
Que no quieres dejar
Y sacudes y sacudes
Pero no te hace inmortal
Es hora de que te largues
A soñarte un mundo
Solo para ti
Donde no te incomode nadie
Donde tú solo ordenes
Y cosiates tu vida
A tu manera y dicha
Para la desdicha de quienes siguen tus pasos
Dedico mis tantos ensayos de trazos a quién se sienta motivado a leer estos versos, corolario de huellas, interrogantes y contestaciones que, aún permanecen en titubeos... No son tan sólo letras o mensajes, son parte de un apreciar sublime impulsado por el tiempo... experiencias venerables que edifican mí que hacer de vida. Hellen
Mostrando entradas con la etiqueta vete. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vete. Mostrar todas las entradas
Suscribirse a:
Entradas (Atom)